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Nací dos veces

Comencé a nacer cuando tuve 27 años

A mi concepción la iniciaron mis padres durante un lejano invierno argentino y la acabé yo misma en una cama de hospital, con un libro en las manos y ciertos secretos soplando desde mi boca.

«Por las orillas de tu lejana patria
abandonabas la tierra ajena…»
Alexandr Pushkin

Nací dos veces

…en Santa Fe -Argentina-, una ciudad que desoye a sus ríos excepto cuando gritan.

En “las orillas de la lejana patria”, en el agridulce sur del sur, mientras olfateaba mis raíces en los retazos migrantes de la Europa de entreguerras, unos pocos me apodaron “Gaviota”.

Para parir mi nacimiento, dancé, escribí y reviví personajes sobre unos cuadernos de tapa dura que algunos nombraban con el término “escenario”.

Los devotos de la Ilustre Academia aún preguntan qué fue causa y qué consecuencia en mis dos acciones más relevantes: nacer y recordar. Sin embargo, hace unos años, un artista científico fue capaz de demostrar que, en tanto mujer narrante, fuí tallada en madera de barco y alimentada con susurros, besos y ditirambos. Gracias a esta verdad, se puede explicar que actualmente destine mi tiempo  a compartir semillas, a conjurar relatos y a predecir delicadas estrellas fugaces.

En España muchas veces soy “la argentina”, en Argentina «la gallega», pero ya no afilio a más patria que a la memoria, esa saga que hilvana recuerdos y zurce la ilusión de identidad con la ficción del espejo.